domingo, 1 de abril de 2007

UNA NUEVA FELICIDAD


Si consideramos a los problemas sociales como una dificultad adquisitiva y de clase, intrinsicamente queremos algo asi como un capitalismo para todos. El problema no es tener más dinero para gastar y consumir. Nuestro desafío es constituir un nuevo paradigma de felicidad. Universal, humanitario y que considere las diferencias de credo y raciales, como simples accidentes de la genética. La igualdad del hombre y la mujer es un pilar de desarrollo. Ser iguales significa tener los mismo derechos y sobre todo las mismas oportunidades para alcanzar la felicidad. Más allá de las consideraciones históricas el actual modelo económico y sobre todo cultural, han instalado ciertos dogmas que nadie discute o se atreve a criticar con propuestas serias y que no suenen a marginalidad panfletaria. Al mirar las dificultades desde una sólo óptica, sea esta económica, cultural, de credo o social, se está estigmatizando el conflicto, encasillandolo en una división de las fuerzas.



La conquista de una nueva felicidad nos permitirá derrumbar los viejos esquemas, sumando a la política un fuerte componente ético y moral que constituya una relación de amparo, progreso, equidad y sensibilización de la preocupación por lo público.



Si nuestra mirada es abierta y nueva, los viejos sintagmas del poder deberán dar paso a mayor participación y compromiso solidario. Por esto, es fundamental priorizar la relación de fuerzas desde una perspectiva integral. Romper el concepto de felicidad comprado por una de felicidad agradecida y de fortalecimiento de una mirada más humanitaria de la misma, nos permitirá restar poder a la frustración de lo que no tenemos, centrándonos en la felicidad de lo que si somos. Hombres y mujeres libres que no esten determinados por su cuna u origen social para alcanzar la felicidad. Como la sociedad y sus vínculos son principalmente segregadoras y excluyentes, requerimos en una primera etapa, de un ente superior que satisfaga y democrátice los requerimientos mínimos de los seres humanos. Con esto, podremos balancear y equlibrar las injusticias arrastradas desde hace siglos.

viernes, 30 de marzo de 2007

AGRADECER


Agradecer es un acto de satisfacción espiritual. No significa estar cómodo o conforme con la realidad o dejar de trabajar arduamente por su transformación, esté esta centrada en el ente o en la materialidad. Agradecer por lo que se es, por la familia, por lo bueno del día o por que hoy seguimos respirando, es un acto de apertura cósmica que nos canaliza desde nuestro interior y opaca las perturbaciones de las mariposas de nuestra mente. Es lindo ver el vaso medio lleno. Las frustraciones nacen de ver todo lo que falta o deseamos sin éxito. Cuando partimos por agradecer lo que ya tenemos, nuestra visión cambia y muta. Todo lo nuevo suma a nuestra plataforma más felicidad y compasión. Los actos contemplativos deben tener una dirección. Nuestros actos, están enfocados a garantizar y trabajar por la felicidad de nuestro seres queridos. Pero como todo acto energético es reciproco nos exige partir por amarnos con tanta pasión y devoción que la felicidad de nuestro rostro ebuya desde el interior hasta llegar al corazón de nuestros hermanos de camino. No existen fórmulas, maestros o dogmas, sólo tu y nuestra realidad.

Patricio