lunes, 8 de octubre de 2007

08/10 TIEMPO PARA NO OLVIDAR

Opinión de Antonio Ovando Sepúlveda
Ex Director Fundación Don Bosco
En octubre el sol primaveral facilita, además de ahorrar la parafina o el gas, el florecer de árboles, plantas y malezas, ayudando a generar un contexto ambiental más grato. El mar, la cordillera y el desierto nos regalan con mayor nitidez su hermosura. Nos recuerdan que ahí están y son nuestros.
Ojalá este contexto también facilite los acuerdos que nuestro país requiere y que, en sus elementos fundamentales, se refieren a la desigualdad y a la superación de la exclusión social. Esto que se ha denominado pacto social. Aumenta la vorágine de declaraciones, urgentes reuniones, asambleas y debates ante asuntos de aún no dimensionada trascendencia para nuestro país. Será otro aporte y podrá hacer más grato el aire sumando inciensos con aromas democráticos, necesarios y urgentes.
Octubre, al igual que septiembre, nos interpela con el legado ético y moral de varios de nuestros héroes que supieron dimensionar a tiempo la trascendencia de sus actos. El sol y los volantines de septiembre surcaron los aires y nuestros corazones para recordar a Salvador Allende y al Cardenal de los pobres. El sol calientito de octubre y los vientos democráticos que recorren nuestra América Latina nos permiten ubicar el legado ético y moral expresado en la Calle Santa Fe, La Higuera y por todos los luchadores por la democracia.
Los más de tres mil muertos y más de mil desaparecidos son un crudo testimonio, entre otros, del costo pagado por los chilenos por la democracia.Reformas estructurales, transformación social y democracia, palabras y conceptos cargados de contenido y distintas valoraciones éticas, ideológicas y políticas. No es casual que estén nuevamente activas en los discursos. Son los mismos campesinos de la Reforma Agraria que se vinieron al centro del país, los niños del Mapocho, las ciudades y poblaciones empobrecidas son los mismos pobres de la ciudad y el campo.
La propuesta de la trasformación social nace como ideario desde los mismos millones de pobres, indigentes y hambrientos de América Latina.Es necesario explicitar nuestros sueños, dice Paulo Freire. "Debemos decir cantar y dibujar el país que queremos". Solo así podremos afinar los contenidos y hablar de lo que no estamos de acuerdo.
Para lograr acuerdos es necesario tener desacuerdos. Y nada sacamos con continuar insistiendo en lo que estamos haciendo bien. Ni la democracia, ni los equilibrios macroeconómicos van de la mano con las justas distribuciones y nos mantienen como uno de los países más desiguales de América Latina. Es éste, o creo yo debería ser, uno de los ejes del denominado pacto social.La exclusión social y la superación de la pobreza es otro eje fundamental, ante el cual existen distintas posturas, visiones e iniciativas.
La sola existencia de la exclusión, la presencia de grandes cantidades de niños e indigentes en las calles, los exorbitantes niveles de la cesantía juvenil, la formación de getthos en sectores empobrecidos, la precariedad e inestabilidad en el empleo, la economía informal entre otros, conforman y generan una gran masa de pobres que no son sólo marginados, oprimidos o explotados sino expulsados de la prosperidad y el desarrollo.
La existencia de la exclusión implica la no existencia del desarrollo humano. Planteados los ejes fundamentales, me parece oportuno comentar acerca del concepto de pacto o acuerdo. Palabras que también son utilizadas como sinónimo. Un acuerdo es una decisión tomada por dos o más personas, también se podría denominar tratado o resolución. Desde el Derecho tiene un efecto jurídico y el más importante es su obligatoriedad en el cumplimiento. Por lo general, los acuerdos o pactos afectan y comprometen sólo a los implicados en él.

La recuperación de la democracia que en estos días recordamos traía de manera explicita, implícita y motivacional el convencimiento de que a través de su ejercicio lograríamos la justicia social, el respeto integral de la libertad de las personas y comunidades, el alejamiento de los autoritarismos y la emergencia y vivencia de los derechos humanos, políticos sociales y culturales de los chilenos.Al parecer, aún no hemos construido el país que soñamos. Sin embargo, hemos logrado avanzar en la conciencia de que la democracia es la base sólida y que nos queda mucho por hacer.
Nuestra adolescente democracia, porque es adolescente, ha vivido y vive todos los rasgos característicos de su edad. En ocasiones pierde el tiempo y oportunidades, en otras se mira demasiado al espejo y no faltan los días que duerme más de la cuenta. Nuestra adolescente democracia que crece y se pega su estirón, tiene claro cuales son sus herencia, conoce su pasado y quiere avanzar. Quiere definir su vocación.
El proyecto de pacto social en Chile o la necesidad de un acuerdo Pacto Social en Chile, es producto del ascenso de las movilizaciones de las organizaciones sociales, de los valientes planteamientos de nuestras Iglesias y algunos Obispos y respetados líderes de opinión. Es enorme la cantidad de hombres buenos, en todos los sectores, que nos invitan a realizar un esfuerzo mayor por la anhelada Justicia Social y la convivencia basada en la confianza, la libertad, el respeto y la ayuda mutua.
A estas voces se deben sumar los lamentos de las familias de nuestros desaparecidos y los gritos de los excluidos. Todo esto genera un gran ruido. Es necesario y urgente escuchar el ruido y poner oído, mejorar las relaciones. Nuestra democracia crece y tiene un orden establecido sólido. Michelle Bachelet debe confiar en la democracia y conducir con la decisión que le otorga su investidura las reformas y las transformaciones estructurales que hoy son posibles de realizar. Cuenta con el cariño y respeto de lo más humildes y es mujer. Los dirigentes y partidos de su Gobierno tienen la obligación de facilitar las decisiones políticas.

Con la misma fuerza y decisión que invita al pacto a la derecha debe invitar y facilitar los espacios para que participen los más pobres. Eso fortalecerá el poder ciudadano, permitirá mejorar el apoyo a las políticas sociales y le brinda la oportunidad histórica y preciosa de renovar el legado moral de quienes en estos hermosos días de Octubre recordamos. Siempre guiados por profundos sentimientos de amor a la humanidad.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Encuesta ADIMARK. Lecciones de un problema político.

El gobierno de la Presidenta Bachelet está en problemas. El 35% de aprobación de la gestión nos deja en un verdadero zapato chino. Es imposible no realizar comparaciones, por muy odiosas que estas sean. Pero el gobierno de Freí fue evaluado con un 32% en plena crisis asiática. Ni comparado al momento de bonanza económica que vive el país.

Curiosamente ambas gestiones tienen coincidencias. Sus políticas comunicacionales tendieron a blindar a la figura presidencial más que al gobierno, el sentido común dice que ambos ámbitos no pueden estar divididos, pero algunos gurues de la comunicaciones estratégicas y que disfrutan con la problemática de la solucionática no piensan lo mismo.

Para evidenciarlo, debemos fijarnos en las cifras de valoración de los atributos de la Presidenta, los cuales no bajan, por el contrario se mantienen y en algunos casos suben. No obstante la percepción del gobierno es catastrófica.
El camino de solución no pasa por ajustes o cambios, mientras no se modifique la disposición política destinada al ostracismo y a la soledad del poder difícilmente la situación cambie.

Patricio