sábado, 24 de abril de 2010

LA UDI ACORRALADA Y CERCANA A EX SUBSE DC ARMA LISTAS NEGRAS PARA DESPIDOS

LA UDI ACORRALADA.

Hace tiempo que la UDI se siente acorralada, el caso del Periodista Mirko Macari tan sólo fue la gota que rebalso el vaso. Militantes UDI comentan que se sienten incómodos. Este gobierno, su gobierno, no los satisface. No es sólo por el estilo poco democrático e imperativo del Presidente. Les molesta que importantes decisiones se tomen a sus espaldas. La definición del nuevo Director de La Nación dejó en evidencia este conflicto y la UDI no perdió la oportunidad de hacerlo saber.

Subir los impuestos a las grandes empresas, aunque sea por un año, va en contra de la visión de mundo de la derecha más conservadora. La Segunda lo explica así en su editorial del día viernes 23 de abril “Está anunciado el voto favorable de RN y aun de los UDI más críticos a los impuestos…El fondo es el tema de la identidad del gobierno y si éste además de su promesa de mejor gestión, impulsará nuevas orientaciones en las políticas públicas. Lo que se pide son reformas modernizadoras (¿flexibilidad laboral?, ¿educación? Que efectivamente tengan el sello de la Alianza”

El incumplimiento de los principales compromisos del Presidente durante la campaña, como la venta de Lan y CHV, la alta exposición de dirigentes en cargos que pueden ser utilizados como fusibles; Lavín en Educación, Van Ryselberger como Intendenta de Concepción y Von Baer en la Vocería de Gobierno, construyen un complejo escenario para el principal partido de gobierno.

En la UDI se sienten ninguneados, su estilo popular no tiene cabida en la era Piñera, muchos incluso han asegurado que el sector no estaba preparado para ser gobierno. Otro punto de conflicto, es la alta penetración de militantes o cercanos a la democracia cristiana en cargos medios del aparato del Estado, que han relegado a un segundo lugar a los gremialistas, que esperaban ser el motor del engranaje público. Es el caso de la Jefa de Gabinete de la Subsecretaría de Transportes Mónica Wityk Peluchonneau, quién durante los gobiernos de la Concertación se desempeñó como Jefa de Estudios del Ministerio de Transportes y fue parte del equipo de confianza del Subsecretario Guillermo “Willy” Díaz; Wityk es la encargada de generar las listas negras para despidos dentro del Ministerio. Es el rostro visible de la persecución laboral contra otros militantes de la actual oposición.

Desde el parlamento se cuestiona el poco peso que tiene la bancada de Diputados y Senadores UDI en las decisiones del gobierno. “La UDI va sólo a tomar café a la moneda” sentenciaba un alto dirigente de la tienda fundada por Jaime Guzmán.

Comentario aparte para la carta enviada por un histórico gremialista para solicitarle al Presidente que no lo considerara en el gabinete. El no a Piñera, se fundaba en la sensación de estar expuesto a los ataques constantes de los dirigentes más cercanos al Presidente, provenientes de Renovación Nacional. Muestra clara de esto es la no aclarada renuncia de Julio Dittborn como Secretario Ejecutivo de la Comisión Bicentenario.

Con todo, el conflicto no es nuevo en la política partidista chilena, ya le pasó al PS durante las privatizaciones y el caso Pinochet durante el gobierno de Frei. En ese momento el socialismo optó por mantenerse en la Concertación para cuidar sus puestos en el aparato del Estado y sobre todo esperando que en un próximo periodo fuera alguien de sus filas quién dirigiera los destinos del país.

La UDI debe ser muy hábil para no molestar al Piñerismo, quién hasta el momento acepta que en el próximo periodo el candidato privilegiado de la derecha sea uno de ellos, no obstante, nadie puede asegurar que Andrés Allamand no corra con la ayuda de su pareja la UDI Marcela Cubillos. Provocando un quiebre en el bloque oficialista. O que algunos demócratas cristianos sigan dentro del Estado ejerciendo cargos de poder, aislando aun más a la UDI y generando una nueva alianza de centroderecha.

Por otra parte llama la atención el silencio casi sepulcral de Pablo Longueira, muchos en la derecha saben que cuándo Pablo calla es porque algo prepara.

martes, 20 de abril de 2010

The Meo Company

The MEO company

Extracto del libro “La batalla del piso 14”

Tres figuras fueron preponderantes en la campaña del diputado de Calera. Max Marambio, ex Teniente Coronel de las Fuerzas Especiales cubanas, esposo de Esperanza Cueto, cuestionado empresario con difusos vínculos empresariales con la derecha chilena, Camilo Feres dueño de la empresa de comunicaciones Entre-Líneas, votante de Sebastián Piñera el año 2005, asesor de Cristina Bitar y Cristian Warner, independiente pro derecha y ex productor de la empresa audiovisual Rivas&Rivas. De quién se dice que era el único con poder de firma dentro del Comando

“Las gigantografías las conseguimos baratas, porque arrendamos los espacios a una persona que los tenía desocupados, con el compromiso de que si los arrendaba a otros a mejor precio, nos salíamos. Así que se van a ir cayendo de a poco”, dice Cristián Warner (34 años), encargado de las finanzas del comando y cuya firma es la única con el poder de librar recursos, abrir la bodega para retirar materiales de campaña y negociar créditos a 30, 60 o 90 días con los proveedores.

Sobre el jefe político de la campaña podemos agregar sobre su realación familar con los principales socios del actual presidente de Chile. Citó al medio Emol del día 4 de octubre del 2009 que refleja esta situación.

“De pronto, entre el encendido público que a esa hora ya ensayaba gritos y vítores, apareció Ignacio Cueto, gerente general de LAN. Buscaba a su hermana menor, Esperanza. Al verla, la saludó afectuosamente, al igual que a su cuñado Max Marambio y a sus acompañantes. Tras una breve charla, el hombre dio media vuelta, caminó hacia el lado opuesto del set, y se ubicó donde estaban los cercanos al abanderado de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, su candidato y amigo personal”

Entre los tres se tomaban todas las definiciones más importantes de la campaña. Ni Carlos Ominami ni Álvaro Escobar tenían tanta influencia en las definiciones estratégicas.

Ellos implementaron en una marcada segunda fase, un modelo de gestión empresarial para conducir la campaña. Un verdadero directorio que definía gastos, inversiones y propuestas. ¿Existían comisiones por trabajar en la campaña, quiénes fueron los principales proveedores, de dónde provenían los aportes del ex comando cubano?

Tiendo a creer que los procesos presidenciales fueron tan rápidos que el hijo de Miguel Enríquez quedó secuestrado por este modelo. La derechización de la campaña para algunos, la tecnocracia para otros y la eficiencia para los menos, llevó a lo que en un comienzo fue una propuesta de refundación de la centroizquierda a un despeñadero seguro de todo el sector.

El desconocimiento político de los miembros de MEO company, quedó de manifiesto, en que ninguno de los tres tenía experiencia en la política chilena, Marambio reconocía haberse inscrito para votar sólo para estas elecciones, Feres, aunque es hijo y sobrino de connotados socialistas, siempre mantuvo nexos con la derecha a través de múltiples asesorías para la UDI Cristina Bitar y nunca en su vida participó en política activa, definiéndose como un liberal de centro derecha.

Para el triunvirato esto era más una empresa que una campaña. De eso podemos desprender el poco manejo estratégico para nadar en las olas de la realidad política chilena. No consideraron la mirada bifocal del actual padrón electoral, atacar a Frei era al final del día atacarse a si mismo, si el diputado díscolo pasaba a segunda vuelta ¿De dónde provendrían sus votos para derrotar al candidato empresario?. ¿Cómo se entiende que su jefe político y su jefe de contenidos estratégicos, en lo personal se verían beneficiados económicamente por el triunfo de la derecha Feres a través de su relación con Bitar y Marambio por su sociedad con la familia Cueto?

La campaña de Marco fue al mismo tiempo un éxito y un fracaso, fue un éxito por que cambió la forma de hacer política en modos y contenidos y fue fracaso por que no ganaron. Fue un exitoso candidato y no un excelente Presidente.

Creo que si el ex diputado socialista desea mantener algún chance presidencial para el futuro, debe dividir la política de los negocios, no se puede tener como jefe político a un empresario cuestionado por corrupción y con relaciones poco claras con el adversario; y menos a un director estratégico del que nunca sabremos si está pensando en el proyecto colectivo o en el desarrollo económico de su empresa. Ambas situaciones ensucian el proyecto refundacional del que muchos se sintieron parte.

El hombre al que le salvó la vida Carlos Ominami, debería optar por unificar y aportar con humildad a la reconstrucción de la oposición, estar disponible para competir con su proyecto en primarias abiertas y pluralistas de todo el espectro de la centro izquierda. En caso de perder en esas primarias, decidir ser candidato a Senador y recuperar su espíritu crítico desde el parlamento y; en caso de ser elegido como candidato presidencial del progresismo dirigir los destinos de una izquierda unida y diversa con humildad y coherencia.

Patricio